La reciente anulación del indulto a Martínez de Hoz da un paso en dirección de terminar con la impunidad de una época nefasta para la historia argentina. Es un paso importante, por las características del personaje y el daño (no solo militar) que produjo, pero es solo un paso más de los tantos que ya hay transitados en este correcto camino que en definitiva busca restituir la relación entre delitos y penas. No hay venganza, sino la firme convicción de que los crímenes de lesa humanidad no deben quedar impunes. Ya nos costó (no menos de)
una desaparición en democracia y (no menos de)
una ejecución.
Quien no te dice, llegamos al Bicentenario con una condena más por apropiación de hijos de desaparecidos, una bien importante, una demasiado impune. Quien no te dice, llegamos al Bicentenario con una nueva ley de servicios de comunicación audiovisual funcionando como instrumento para terminar también con la impunidad informativa, no por penalizar, sino por todo lo contrario: por diluir la censura, la saturación del discurso único.
Ya sé, me van a decir: "Ah, ¿y los políticos? ¿y la corrupción?. ¿No viste lo que dicen la Carrió y el Pino en TN?". Más aún, el fin de la impunidad es un símbolo para todos, quienes hoy se crean libres de hacer lo que se les canta deben saber que mañana pueden ser objeto de aplicación de la justicia. De eso se trata, terminar hoy con la impunidad de ayer es una inversión a futuro.
Claro, el fin de la impunidad también puede llegarle a aquellos que aventuran infamias así nomás, porque es gratis, porque por suerte ya no existe la figura del desacato en el código penal y por sobre todas las cosas porque hay libertad de expresión como casi nunca hubo. Para ellos no habrá cárcel, sino un triste recuerdo de, en el mejor de los casos, un grueso error y el arrepentimiento de haber estado equivocado (algunos ya irían por el segundo arrepentimiento, pero vale). Y en el peor caso, bueno, ahí están, in the pendiente.
El fin de la impunidad es un motivo de orgullo para todos los argentinos y, según varios, un ejemplo para el mundo.